Los negocios inclusivos son un modelo de gestión que integra la rentabilidad de la empresa y su impacto social, mediante la incorporación de las comunidades de bajos recursos en diferentes partes de la cadena de valor. Más allá de hacer acciones sociales como parte de la RSC, se pretende que los aspectos sociales estén en el core business y generen negocio.
La degradación ambiental y la creciente desigualdad son dos grandes desafíos que amenazan la estabilidad social. Las empresas están en una posición clave para hacer frente a estos retos. Sin embargo, no es fácil. Han de superar el conflicto que hay entre beneficios financieros, sociales y ambientales, y para ello hace falta aprovechar la innovación social y tecnológica, así como promover modelos de negocio inclusivos. Pero ¿en que consisten estos modelos?
Los negocios inclusivos son un modelo de gestión donde se tiene en cuenta la rentabilidad de la empresa junto al impacto social, mediante la incorporación de las comunidades de bajos recursos (la base de la pirámide) en diferentes partes de la cadena de valor. “Supone dar un paso más allá de la RSE (responsabilidad social de la empresa), ya que no se trata de hacer acciones sociales al margen de la actividad de la empresa, sino que en el core business de cada compañía se integren los aspectos sociales y que estos generen negocio para la empresa. En el ámbito interno también supone un cambio, ya que no se trata de crear un departamento especial para ello, sino de hacer que esté presente en el consejo de administración, en los departamentos de innovación...”, explica Fernando Casado, director del Centro de Alianzas para el Desarrollo (CAD), una red formada por un extenso número de expertos internacionales en las áreas de cooperación para el desarrollo y la RSE.
Una de las empresas que está desarrollando con éxito este modelo es Gas Natural Fenosa. Xavier Vives, su director técnico del servicio de clientes de Latinoamérica (9 millones), explica que “el tratamiento particularizado de grupos de clientes situados bajo el umbral de la pobreza, con el objeto de garantizarles un suministro de energía estable y de calidad, constituye un reto capital para la compañía, que de la necesidad tiene que hacer virtud”. Y prosigue, “en este sentido, nuestras experiencias (véase texto adjunto) son sumamente importantes, puesto que nos permiten poner a prueba con éxito un modelo de negocio inclusivo y extrapolarlo”.
Precisamente, el pasado mes de abril se presentó en Barcelona el proyecto Modelos de negocios inclusivos: crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo en la base de la pirámide en el contexto de la iniciativa European Enterprise 2020, cuyo objetivo es ayudar a definir cómo las empresas pueden contribuir a lograr los objetivos de sostenibilidad e inclusividad para la UE. Este proyecto está liderado por grandes empresas europeas y será coordinado a lo largo de los siguientes dos años a través del CAD, basado en Barcelona y en el Base of the Pyramid Innovation Center, en Holanda. El director del CAD, Fernando Casado, resume en tres los principales objetivos:
- Intercambiar y aprender. Desarrollar una plataforma de intercambio de conocimiento europeo y crear redes entre todos los actores involucrados en la promoción de negocios inclusivos.
- Incubar. El proyecto aspira a servir de apoyo a la creación de más proyectos intereuropeos que produzcan un aumento en impacto social sostenible en Europa.
- Sensibilización política. Fortalecer el diálogo entre política y papel que ejercer por las empresas.
Promoción de negocios inclusivos
ACC1Ó dio en el 2009 un paso importante al promover un proyecto piloto para que empresas catalanas desarrollaran nuevos productos o servicios dirigidos a satisfacer las necesidades y la demanda de la población de baja renta (la llamada ‘base de la pirámide’) a través de modelos de negocio viables económicamente, pero también inclusivos, innovadores, y social y medioambientalmente responsables. El pasado 19 de abril se lanzó desde su sede la Red Europea para la Promoción de Negocios Inclusivos.
Dos experiencias en la base de la pirámide
Gas Natural Fenosa (GNF) tiene tres experiencias de modelo de negocio inclusivo en la base de la pirámide, en Argentina, Colombia y Nicaragua (aquí se explican las dos primeras), gracias a lo cual, entre otras cosas, muchas personas han podido tener por primera vez “ciudadanía financiera” al poder mostrar las facturas de la compañía. “Estamos presentes en diversos países de Latinoamérica y aunque el modelo es exportable, no siempre es fácil, ya que lo cierto es que la realidad social de aquellos países se enquista en una pobreza muy distinta a la de aquí. Hay millones de personas, por ejemplo, que ni siquiera tienen acceso a la energía. Y sin energía no hay desarrollo posible”, afirma Antonio Fuertes, directivo de reputación y responsabilidad corporativa de Gas Natural Fenosa.
ARGENTINA: CUARTEL V
Cuartel V es un barrio de Buenos Aires donde el 65% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Junto a la fundación local Pro Vivienda Social y el apoyo de otras instituciones, GNF creó un fondo de fideicomisos con el que se decidió acometer la infraestructura para dotar de gas al barrio y se adaptó el modelo de negocio. “Se contrató a gente del barrio para realizar las obras, cambiamos el proceso comercial en la periodicidad de cobro de las facturas y, al no haber teléfonos, les montamos uno comunitario”, dice Fuertes. Los resultados fueron muy positivos para todos. “A la gente del barrio les bajó la factura energética desde el 14% de su renta –compraban bombonas– a un 3%, vieron revalorizadas sus viviendas con la llegada del gas y mejoró su calidad de vida”, prosigue. Para GNF la ganancia vino de extender el negocio “y si no hubiera sido de esta forma no se hubiera llegado a ellos. También ganamos experiencia en la innovación al adaptar una serie de procesos”. Asegura que la actividad es rentable, aunque es un mix de negocio puro y ayuda. “Se montaron 84 kilómetros de tuberías desde que se empezó en el 2002 y la morosidad es mucho menor de lo previsto, lo que permite amortizar antes el fondo de fideicomiso”. Con todo, afirma, que “lo más importante es que se produce un cambio en la mentalidad de la gente de cara al desarrollo y ya piden más servicios. Hoy se extiende el modelo a otros barrios y se ha incorporado el Banco Interamericano de Desarrollo”.
COLOMBIA: ENERGÍA SOCIAL
En la costa caribeña colombiana han construido asentamientos mucha gente procedente del interior. Su nivel de pobreza es altísimo y están en la base de la pirámide. Una de las cosas que hacen es tomar directamente la electricidad de los cables en las carreteras, con lo que hay gran cantidad de electrocutados, un gran deterioro del sistema y pérdidas para la empresa. “El negocio así era inviable”, explica Fuertes. Se decidió por una solución social. Se arreglan las líneas, se ponen contadores en las casas, se empieza a cobrar y se ofrece información sobre el uso de la energía. De los 1,7 millones de personas de la zona en estas condiciones se han beneficiado ya unos 440.000 en 1.800 barrios, tras 80 proyectos terminados y 175 en ejecución. “Creamos la empresa Energía Social y una pyme en cada barrio. Capilarizamos la red y nuestra presencia, generamos empleo, adaptamos procesos, pusimos interruptores, empezamos a cobrar en nuestras pymes e hicimos 5.800 reuniones con 150.000 familias. Hoy, ganamos dinero y ellos disponen de energía estable que les permite montar pequeños negocios, bares, peluquerías... Y se convierten en ciudadanos financieros con el recibo de la luz, ya que la mayoría no tiene cuenta bancaria. Todos ganamos”.








